Del pasar del tiempo y el estado actual de las cosas (Agosto 2015)

Hola, tiene mucho tiempo que no paso a saludar.

Sigo trabajando como ingeniero en una empresa bastante grande de este país. El reto intelectual es aún muy interesante y complejo. Laboro como responsable del “Backbone” del servicio de proveedor de internet que tiene la empresa. He tenido que estudiar muchísimo desde que entré y creo que me ha ayudado  crecer bastante como profesional. También está la constante barrera del idioma que aunque al principio parecía una locura trabajar en japonés, todos los días, en todos los aspectos (dado que todos alrededor mío son japoneses), pues he salido adelante de cierta forma hasta ahora.

Profesionalmente hasta ahí dejo la plática. Personalmente es donde las cosas no van bien, pero bueno, estoy bastante acostumbrado a eso ya de tiempo atrás. Cuando me preguntan si planeo quedarme aquí el resto de mi vida mi respuesta inmediata es: por supuesto que no. Aún tengo el detalle de que construir nuevas amistades aquí es bastante difícil, digo está la barrera del idioma por supuesto, pero sobre todo, la manera de vivir y hacer las cosas. Aquí a la gente le traba tener agendada su vida, todos los días tienen planeado qué van a hacer, a qué hora, y con quien. Yo en realidad me he negado a hacer tal cosa por el simple principio de que me es más natural y hasta cierto punto “humano” no controlar tanto mi vida. No me gusta tratar de controlar tanto las cosas siendo que fundamentalmente ni siquiera debería ser tan complejo poder verse con “alguien” para hacer “algo”. Desde cierto evento que pasó este año por ahí de febrero, decidí buscar más a la gente y dejar de esperar a que la gente venga a buscarme. No recuerdo haber hecho ese esfuerzo tanto ni cuando viví en el (maravilloso) Distrito Federal hace ya unos 4 años. Medio funcionó por un periodo y hasta tuve citas con ciertas personas (lo cual no arrojó algún resultado positivo de hecho….) y todo eso. Pero al final siento que no avanzó mucho la situación a pesar de haber cambiado la táctica del cómo aproximarme a las relaciones personales últimamente. Pero bueno, también dentro de estos meses me ha tocado salir con amantes de un personaje de anime (tanto que se quieren casar, literalmente), con una chica de la provincia de Japón de donde dicen que son las más bonitas, y con una chica que conocí en el trabajo que también fue medio raro (sobre todo la interacción a distancia por mensajes).

Tratando de dejar un poco atrás eso, también estas semanas me han pasado buenas cosas: regresé a la costumbre de ir a conciertos de bandas indie locales. Sabrán ustedes que mi banda favorita es クウチュウ戦:

Tenía mucho tiempo de no ir, casi casi desde un poco antes de que entrase a trabajar. Creo que dejar de ir a este tipo de conciertos fue un golpe fuerte a mi estabilidad en este lugar. En realidad me traba mucho la música y descubrir nueva siempre es maravilloso. Fui a ver a クウチュウ戦 hace unas dos semanas y tocaban junto con カラスは真っ白 que también traen buena onda. Fui después del trabajo (que estos días tengo que estar en chiba todos los días por tópicos interesantes que ojalá tenga oportunidad de escribir en otra ocasión próxima) entonces estaba algo cansado pero la verdad es que valió mucho la pena porque me recordó el amor que le tengo a esos conciertos pequeños de bandas no tan populares (aún).

Siguiendo en la línea de las cosas buenas, el viernes me invitaron al cine (mi amiga “momo”) para ver una película argentina. No tenía idea de qué trataba ni nada, solo fui porque pues quería hacer algo el viernes en la noche y listo. La película fue muy sorprendente, se llama relatos salvajes y trata de múltiples historias cortas totalmente separadas unas de otras, casi como cuentos, en lo que lo único que tienen en común es la locura que atañe a uno o varios personajes que son el principal de cada historia. Casi siempre terminaban en algún asesinato o alguien loco de furia o celos, pero la mejor historia para mi fue la última donde presentaban a una pareja de casados en su fiesta de matrimonio (esa donde invitan a toda la familia y amigos a un salón grande y ponen música para que todos bailen y tomen-coman) y la chica se daba cuenta que su nuevo esposo la había estado engañando con otra “mina” que estaba presente en la fiesta. Qué huevos del wey. Lo maravilloso fue la frenética locura que ataca a la chica en esa situación, los diálogos cuando lo afronta, en la azotea del edificio donde se lleva acabo la fiesta, después de escapar de esta corriendo, son simplemente maravillosos. Las amenazas de cómo va a comportarse en su matrimonio porque ha decidido no pedir el divorcio inmediato sino hacer de la vida del nuevo cónyuge lo más miserable posible en todo aspecto posible, pinta como una venganza encantadora.

Pero bueno, lo mejor en realidad fue darme cuenta lo mucho que extraño el español y poder también escuchar el bonito acento argentino por más de una hora continua. Después fuimos a cenar hamburguesas y pues así terminó la noche.

Ayer (sábado) fui a un mini concierto del vocalista de クウチュウ戦 en un bar de un hostal en Asakusa. La verdad es que la voz de ese tipo me gusta mucho y también admiro como toca la guitarra. Lo chido es que de vez en cuando platicamos entre inglés y japonés y la verdad es que el wey es bastante entretenido. Le pedí que cantara una rola y me cumplió el favor. No cantó toda la canción pero sí un pedacito de ella, medio improvisando, porque no la había preparado para esa noche. Después del concierto platicamos de nuevo y tomamos. También conocí a una chica española y me recordó de nuevo lo mucho que extraño hablar español. Aunque no soy nada fan de cómo hablan los españoles, la verdad es que la chica era muy buena onda y platicamos un buen rato. Lástima que en la borrachera que siguió después del concierto en cierto bar en higashi shinjuku, perdí el contacto que me escribió en mi celular (quién sabe cómo o dónde lo borré).

Pero bueno hasta aquí este escrito y espero poder contar más cosas buenas que malas y sobre todo ser un poco más regular en esto de escribir por estos lares. Creo que también cuenta como una buena terapia para uno mismo. Por cierto, regreso a México en un mes (de vacaciones) y eso me tiene bastante emocionado 🙂

goliath

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